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Prédica Inaugural V Congreso Sudamericano del MMM

Predicador: Rev. Gustavo Martínez Garavito, Presidente mundial del MMM.

Tema: Fieles para proclamar el mensaje, a pesar de lo que veamos frente a nosotros.

Citas bíblicas: Ezequiel 37: 1-10; Jueces 16:20.

Jeremías

y Lamentaciones hablan de la profunda experiencia que le tocaba vivir a ese pueblo, que fue llamado para ser su especial tesoro. Y decirle a todas las naciones que el poder y la palabra de dios no está atada por la indiferencia del hombre. La palabra de dios es digna de ser proclamada, y digna de ser recibida. Ante esto, nosotros debemos ser fieles en declarar el mensaje con fe, con la unción del Espíritu santo; para que ésta vaya acompañada de la autoridad del Señor. No podemos hacer concesiones con esta palabra: es necesario obedecer a dios antes que a los hombres.

Al profeta Ezequiel le tocó vivir en un tiempo difícil, en un ambiente desesperante, de cautiverio en Babilonia. En medio de todo esto, “la mano de Jehová vino sobre mí”. En medio de la desesperanza del pueblo,  Moisés dijo: no me aceptarán, que vaya y les predique… El mensajero tiene que estar convencido que es dios el que le ha llamado: ser fiel y recto delante de los hombres, sin importar las consecuencias. Debe haber rectitud en el mensaje.

Aquí hay algo importante: “la mano de Jehová vino sobre mí”. Esta es la verdadera credencial. No es por un título de un Instituto bíblico, o de una universidad. La verdadera calificación es que la mano y la presencia de dios esté sobre nosotros. Eso es lo que hace la diferencia, eso es lo que califica a un hombre y a una mujer. Que esa persona pueda contar con las señales que dios está con él. Esto también significa qué es caminar bajo la unción de dios, oír y seguir su voz: que le hemos rendido nuestra vida. Que nos ponga en lugares áridos y difíciles, donde otros no han podido hacer nada. Que vamos en el nombre del Todopoderoso: esa mano abrirá las puertas, que llueva donde no ha llovido. Que el ambiente de densa oscuridad, la luz pueda disipar.

para ello es necesario que estemos seguros que estamos donde dios quiere que estemos; sin buscar nuestro bienestar o nuestro beneficio personal. Porque si no hemos sido llamados y buscamos nuestra comodidad… Tenemos que entender  que nuestra ciudadanía está en los cielos. Así esperamos hasta que veamos manifestar el poder de dios. dios es el que envía y revela el mensaje a cada profeta, o a cada enviado. Ahora las prédicas a veces carecen del Espíritu santo. Sólo la palabra del Señor puede producir vida y discernir las intenciones del corazón. Ezequiel recibió una revelación y se le dio la misión de predicar a un pueblo que había perdido la esperanza… a gente rebelde. Este es un poder que no se puede conseguir con un título; sino con la oración, la humillación.

Ahora el Señor le dice al profeta, que vaya a predicarle a un pueblo que desde su niñez conoció. Quería que ellos le fueran fieles, pero ellos estaban allí como que no habían hecho nada malo, para recibir esta maldición. La tragedia más grande es perder la presencia y la gloria de dios. Y este pueblo ni siquiera sabía que había perdido el camino recto. Que había dejado de admirar la gloria de dios, para admirar lo que perece. Sansón llamado por dios, comenzó bien y luego se enredó en sus pasiones. Comenzó a ministrar cono a él le parecía, como él quería; y ese es un terrible error. Al punto que se apartó de él la presencia de dios, y él no lo supo.  Cuando comenzamos a predicar nos sentimos incapaces y pedimos ayuda al Señor. pero después se dio cuenta que podía predicar, sin pasar tiempo orando. nos hemos vuelto profesionales en el púlpito y hemos aprendido a manipular. Llegamos a la parte sentimental de los creyentes; pero no hemos llegado al alma, al espíritu. Necesitamos del Espíritu santo, que nos ayudará a ver la condición del pueblo, al cual estamos ministrando.

para que la Obra de dios siga adelante es necesaria la presencia poderosa del Espíritu santo… es que llueva del cielo, y vuelva germinar la tierra y que produzca: ese fuego del Espíritu santo que encienda nuestra vida, que nos saque de la condición en que hemos caído. para eso, necesitamos un corazón sensible a esas necesidades, un corazón que se rinda delante de dios, con gemidos indecibles. No sabemos cómo orar, pero el Espíritu santo, nos ayuda y hace que nuestra vida pueda recibir lo que el oyente necesita. Jamás seremos sensibles, si no sometemos nuestra voluntad y nuestro razonamiento, al Señor. No es posible servir al Señor, si no estamos rendidos a Él.

Seguramente la pregunta estremeció al profeta: ¿vivirán estos huesos? La ausencia de dios era grande en ellos, estaban endurecidos. pero ellos sabrán que hubo profeta en medio de ellos, que se atrevió a hablarles de vida cuando ésta estaba ausente… Es necesario estar claro del poder de dios, que usted sepa lo que hace el dios que llama. Cuando dios le habló a Abraham: dame a tu hijo. No dudó Abraham. Confió.

¿Cree que dios puede hacer cosas? ¿Cree que dios lo puede levantar? ¿Que dios puede..  No importa quién se levante, si dios lo levanta no hay problema. Por eso le dice ¿vivirán estos huesos? Esto es una referencia de dios a su humanidad. El profeta dijo: Señor, tú lo sabes, tú puedes darles vida: eso es fe. El primer mandamiento: profetízale a esos huesos y diles: huesos secos oíd palabra de Jehová. La segunda orden: profetiza y di al espíritu así a dicho dios, profetiza  y vivirán. A veces sólo profetizamos a los huesos, no al espíritu. Sólo hay tendones, pero no hay vida: todo sigue igual, no hay crecimiento. Pasan los años y no hay obreros. Estoy causando ruidos, pero no estoy profetizando al espíritu. Sólo hay temblor, brincos, saltos, con ritmos, dramas, entretenimiento, cosas que envuelven, que hace que la gente se sienta bien; pero no hay conversiones, no hay sanidades: no hay avance.

El misionero se envejece y no pasa nada. Estamos llegando sólo a la carne, a la mente. Campamentos, fogatas, entretenimientos, llanto manipulado. No podemos venir a perder el tiempo, a entretenernos en el valle de los huesos secos. Tenemos que proclamar  a los cuatro vientos… Hablamos de misioneros, de compromiso, pero no hay avance, nos ponemos metas que nunca logramos. Acá no hemos venido a vestir el cadáver, hemos venido para que dios le dé vida al cadáver.  Significa oración, ruego, gemidos… Dile: Espíritu de dios sopla sobre Ecuador, sobre Guayaquil, sobre la Obra de Sudamérica. Levanta tus manos, ahora: ¿Acaso no quieres regresar renovado? Levanta tus manos y clama: dios puede inyectarte vida !. Levanta al que está frío, al que está muerto, al que ya no tiene tiempo para leer la Biblia, sin experiencias… Queremos vida! Yo quiero una unción fresca… clama a voz en cuello, ahora ! Toca, sana…

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